MEMORABLES AÑOS

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No hay duda de que algún gen de mi bisabuelo, Antonio Santamarina (1880-1974), ha contribuido al desarrollo de mi pasión por el arte. Como es sabido, don Antonio tuvo una singular sensibilidad frente a la creación artística, en especial la pintura y la escultura. Reconocido en el mundo como un gran coleccionista, fue también presidente de la Academia Nacional de Bellas Artes, de la Comisión Nacional y de la Asociación de Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes.
 
Murió cuando yo tenía 22 años. Así, casi sin darme cuenta, en mis frecuentes visitas a su departamento de la avenida Alvear fui absorbiendo desde muy joven sus conocimientos, su búsqueda incesante de belleza, sus opiniones sobre diversos artistas y su agudo criterio de coleccionista. Pude charlar con él rodeado de obras de grandes artistas, como Delacroix, Monet, Renoir, Gauguin, su preferido el talentoso y pícaro Toulouse, y en la escultura, obviamente el inspirado Rodin.

A ese deslumbramiento juvenil se agregó algo que venía desarrollando desde mi niñez: la contemplación de la naturaleza, mi afición a la vida rural y a los caballos, mi admiración por el hombre de campo, de su sabiduría, destreza y sencillez.

Después algo muy importante sucedió en mi época universitaria: conocí la pintura de Florencio Molina Campos. Me sentí literalmente envuelto en sus cuadros y lo que representaban: la vida del campo argentino, con sus protagonistas, recreada con singular simpatía y originalidad. Su obra terminó por cautivarme y me llevó a estudiarlo. Un artista que hasta el día de hoy me sigue dando sorpresas y estoy seguro de que llegarán muchas más…Como curador del Museo Las Lilas de San Antonio de Areco y en la Galería Marcos Bledel sigo con interés indeclinable su vida y sus creaciones. Sigo trabajando con investigadores de aquel Museo en procura de información que todavía se halla dispersa. Sin duda una de las metas de mi vocación.

La Galería Marcos Bledel, fundada en abril de 1995, se encuentra en uno de los barrios más emblemáticos de Buenos Aires, donde tenemos como vecinos a las embajadas de Brasil y Francia, el palacio Álzaga Unzué y el Jockey Club. Es decir, un buen punto de partida para darse a conocer. Nos dedicamos al arte europeo de la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del XX, escuelas impresionistas y posimpresionistas. Y también esculturas de los “animaliers”  y modernas, como Rodin, Troubetzkoy, Bugatti.
Estuvimos presentes en diferentes ferias de anticuarios y en importantes exposiciones en Estados Unidos y Chile. Hemos desarrollado tareas de curadurías, expertizaciones en museos, colecciones privadas, ferias y casa de remates, tanto nacionales como extranjeras.

El objetivo que nos hemos propuesto es seleccionar con criterio lo mejor, ayudar a elegir,  expresar nuestra más sincera opinión. Algo que hacemos con sumo placer y discreción.
Y para aquellos que desean acercarse al arte por otro camino, “haciendo una buena inversión”, también tenemos asesoramiento y buenas propuestas.
Hay un dicho que dice: “cómo se consigue una fortuna? Compre cuadros y sólo duerma”.

Marcos F. Bledel
 

 

 

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